Ha cerrado sus puertas la 35.ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Pero no ha sido otra feria más. Argentina y el mundo viven una época especialmente difícil. La crisis es una palabra de uso cotidiano. Precisamente por la crisis, la Feria se preparó con mucho más cuidado y más energía, pero también con muchas dudas. Los periodistas preguntaban sobre qué expectativas teníamos y en realidad no sabíamos que pasaría con los expositores, con las actividades, los invitados del exterior y fundamentalmente con el público. Además, como siempre sucede debíamos “competir” con la anterior, es decir con la 34.ª Feria que fue la más concurrida de todas las realizadas hasta la fecha. ¿Podríamos superarla?
Al levantar “el telón”, la Feria lucía con todo su esplendor, los stands, la decoración impecable, hasta las alfombras de diferentes colores señalando los distintos pabellones, los clásicos como el Patio Infantil y el Espacio Joven, el programa de actos.... y miles de libros esperando a los lectores. Se realizaron unas fructíferas Jornadas para Profesionales, poniendo el énfasis en los cambios tecnológicos. Y luego se realizó la apertura al público y ese comienzo fue “tibio” y duró una semana. La inquietud de organizadores y de expositores aumentaba, aunque las actividades, en especial las de educación, fueron un lujo con panelistas de primer nivel nacional e internacional. A partir de la Noche de la Ciudad, esa convocatoria abierta y divertida, el cambio se fue dando, imperceptiblemente y luego como los fuegos artificiales que estallan en medio del cielo.
Vivimos la alegría de ver una multitud recorriendo los pasillos, asistiendo a los actos, mirando y comprando libros. Porque ésa es la Feria que queremos los que trabajamos con entusiasmo y con amor en su organización. Ése es el hecho que nos conmueve y nos anima.
Muchas gracias a los expositores y a su personal, a las autoridades de cultura y de educación, a los escritores, autores, artistas, oradores, bibliotecarios, educadores y especialistas de diversas temáticas, a nuestro personal, al de los servicios, a los periodistas y a la prensa en general, y sobre todo a la gente, nuestros fieles acompañantes.